viernes 28 de febrero de 2020 | Enviá tu noticia

Sin flan pero con balas

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Por Sebastian Iasenza

Mientras el Presidente Macri y sus secuaces se sacan fotos comiendo flan, ese que Alfredo Caseros afirma que los pobres no pueden reclamar, hoy en nuestra ciudad de La Plata la gobernadora María Eugenia Vidal se sacó la careta de Heidi y reprimió con gases y balas de gomas a los trabajadores de Astilleros Río Santiago.

Para quienes les interese la anécdota de cómo comenzó todo, puede quedarse con el patrullero que atropelló al manifestante o de un manifestante queriendo saltar la reja de la casa de gobierno, tal cual muestran las imágenes. Pero en realidad todo comenzó con el surgimiento de políticas neoliberales de achicamiento del Estado, de cierres de pymes, de miles de despidos en la actividad privada y pública, del recorte en la educación pública, de la falta de paritarias y aumentos muy por debajo de la inflación, en definitiva: el plan ya conocido del Fondo Monetario Internacional.

Este modelo no es nuevo, y menos para los argentinos. El neoliberalismo, puesto a prueba primero en la dictadura chilena de Pinochet en el ’73 y en nuestro país a partir del golpe cívico-militar encabezado por Videla en el ´76, tuvo lugar luego en el ´91 de la mano de otro hombre de la Escuela de Chicago, Domingo Cavallo y ahora, por primera vez, con una serie de CEOs liderados por Mauricio Macri.

No por casualidad en esos procesos se dieron en el país la mayor cantidad de hechos de represión por parte del Estado. En el primero con 30.000 desaparecidos, robos de bebes y torturas; en los otros con menos muertes pero con los mismos objetivos de concentración de las riquezas, y con el poder económico aplastando los derechos sociales y laborales de los trabajadores.

En el 2015 el candidato a presidente Mauricio Macri recorría los canales de TV afirmando que era víctima de una “campaña del miedo” que lo relacionaban con una “devaluación”, con un “ajuste”, con la “vuelta al FMI”, con los “tarifazos, con el “recorte a la educación”; sin embargo a contramano de la denuncia del ex presidente de Boca, todo eso se concretó en menos de tres años de gestión.

Pero no sólo eso, sus promesas de campaña no se concretó ninguna y se realizó justamente lo contrario, por ejemplo, que más trabajadores paguen el impuesto a las ganancias, quitar el “Fútbol para todos” para construir “3.000 jardines de infantes”, hoy sin partidos gratis y con 14 jardines construidos, y con las escuelas que vuelan por los aires con los docentes adentro.

En un mundo que cada vez se cierra más, en donde las economías son cada vez más proteccionistas, las recetas vetustas de la derecha argentina ocasionaron la fuga de miles de millones de dólares y como consecuencia el despido del presidente del Banco Central Federico Sturzenegger.

A partir de allí, la grave crisis económica, denominada “tormenta” por el gobierno nacional, llevó a Macri a pedir el rescate al FMI y luego a aplicar las medidas que en la campaña del 2015 los candidatos de CAMBIEMOS y sus militantes parodiaron como la “campaña del miedo”.

El gobierno nacional ya no niega que todo eso de los que lo acusaban que iba a hacer, no lo está haciendo. Al contrario, en sus entrevistas públicas solo le habla a los mercados y remarca que su gobierno va a cumplir con las medidas de ajuste del FMI. Es este organismo internacional de crédito el que le evitó una crisis mayor y ahora se debe a sus órdenes que van más allá de devolver el dinero con intereses. Las presiones irán por una reforma laboral en sintonía con los intereses de las multinacionales, el saqueo de los fondos del ANSES y un endeudamiento que genere un vínculo de demandas a largo plazo en perjuicio de los trabajadores.

Pero ante este análisis, los sectores populares parecen no estar dispuesto a relegar las conquistas y los derechos adquiridos en el pasado. Por eso la Argentina vive momentos de manifestaciones multitudinarias en cada ámbito laboral ante hechos concretos de despidos y amenazas. Y como demuestran los hechos, este modelo de ajuste no cierra sin represión. Hoy sucedió en La Plata contra miles de trabajadores de Astilleros Río Santiago amenazados por el presidente de cerrar dicha empresa. ¿Mañana, contra quienes será?

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